Todo la casa es una experiencia en sí misma: muebles restaurados por Patricia, su dueña, cada uno con su historia, una casa reformada respetando en entorno, tranquilidad, comodidad, buen gusto y, sobre todo, la amabilidad de los anfitriones. Nos sentimos como en casa…. Para las personas que buscan el alma del lugar que visitan, éste es su espacio. Todo son detalles y no tiene nada que resulte indiferente. Se respira el cariño que han puesto en que la estancia sea más que el mero alojamiento. No hay un sólo mueble que no tenga una personalidad propia y, simplemente, te enamoras del lugar y se convierte en un placer añadido a la visita turística.
A nivel práctico, está ubicada en una zona muy tranquila de la Ribeira Sacra por la parte de Ourense, muy cerca de los monasterios, miradores y zonas de interés, y también de la capital.
Por último, agradecer a Patricia y su marido la atención que nos prestaron… dicen que viajamos para conocer otros territorios y las personas que los habitan… con ellos la experiencia se cumplió con creces.
Volveremos.